Hoy conversé con una paraguaya, llamada S. B., radicada en Madrid, que se dedica al servicio doméstico. Me confirmó lo que toda la colectividad paraguaya siempre dice y rumorea por ahí. “Somos perseguidos por la policía”. “El trabajo doméstico es solo para los inmigrantes”. “Cuando tuvimos problemas, ni llamamos a la embajada, tuvimos que pagar un abogado por nuestra cuenta”. “A mi hermano le detuvo seis veces la policía”. “Cuando hay controles, tenemos que correr y escondernos”. Por Sergio A. Noé Ritter.
jueves, 9 de junio de 2011
Los paraguayos se merecen lo mejor, no un pésimo servicio
Hoy conversé con una paraguaya, llamada S. B., radicada en Madrid, que se dedica al servicio doméstico. Me confirmó lo que toda la colectividad paraguaya siempre dice y rumorea por ahí. “Somos perseguidos por la policía”. “El trabajo doméstico es solo para los inmigrantes”. “Cuando tuvimos problemas, ni llamamos a la embajada, tuvimos que pagar un abogado por nuestra cuenta”. “A mi hermano le detuvo seis veces la policía”. “Cuando hay controles, tenemos que correr y escondernos”. Por Sergio A. Noé Ritter.
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