Este es el caso de los instrumentos de viento, que si bien son parte de una banda de ska punk o reggae, proporcionan la fuerza necesaria para enriquecer a otros géneros musicales.
Entre los metálicos más usuales de un conjunto orquestal o una sinfónica figuran el clarinete, el trombón y la flauta traversa.
Pero encontrar en el país instrumentistas de viento que acepten el desafío de ir al conservatorio, para luego integrar una agrupación moderna, es casi una excepción.
INCENTIVO. A nivel local, existen varias agrupaciones de ska punk como el grupo Suburbian. En ella, Daniel Vázquez toca la trompeta, mientras que Wilfred Scheiffele, el trombón.
Según Vázquez, el ska punk permite la incursión de metálicos “por la esencia del estilo, que proviene del reggae”.
En tanto que con el trombón “buscamos explorar y mezclar sonidos y estilos”, manifiesta Scheiffele.
Desde muy jóvenes ambos músicos expresaron un interés especial por ejecutar sus instrumentos en conjuntos de música actual.
Ellos recibieron del ambiente la influencia adecuada. “Grupos locales como SKA, Ripe Banana Skins, Soldado Desconocido y otras bandas similares incentivaron a que muchos jóvenes estudien en el Conservatorio Nacional. Anteriormente, los instrumentos de viento no se encontraban a simple vista”, comenta Vázquez.
Ambos jóvenes, en un principio, consideraron esta actividad como un mero hobby. Luego, percibieron la relevancia de la ejecución de sus trompetas y trombones.
importancia. Según Vázquez, “los vientos jerarquizan la música, ya que le proporcionan fuerza, energía y entusiasmo a las canciones”.
Para él, “sin el viento la melodía ska punk suena incompleta”. Pese a que puede rellenarse o reemplazarse el sonido metálico con algún órgano o sintetizador eléctrico, “jamás sonará igual y la música no tendrá la misma fuerza”.
El músico expresa también que los vientos “son parte de los arreglos, que hacen más jugosas a las canciones”.
OTROS VIENTOS. El intérprete de flauta traversa Wilfrido Salcedo, actual integrante del grupo de rock experimental Identidad Paraguay, también expone su parecer sobre el tema.
“Es difícil tener en un grupo de rock a un instrumentista de flauta traversa”, comenta Salcedo, luego de recordar que integró su banda tras inspirarse en un conjunto extranjero.
El flautista califica su música como de estilo experimental clásico. “Con el grupo, se crea un nuevo estilo y línea melódica, partiendo de una base ya existente”, dice.
Siendo que la flauta es complementaria, también cumple una función esencial, ya que “añade armonía, así como un toque antiguo y clásico, permitiendo variar el matiz y la intensidad melódica”, acota Salcedo.
DIFICULTADES. Ser un instrumentista de viento en cualquier ámbito musical, ya sea clásico o moderno, tiene sus exigencias.
Por un lado, se requiere una alta inversión en la adquisición de los instrumentos, además de la precisión en la interpretación y muchas horas de ensayo.
“Al principio es difícil, ya que se requiere una vena artística especial, que exige lograr una buena embocadura en la boquilla del instrumento. Eso solo es posible con tiempo, prácti-ca, y disciplina”, manifiesta Salcedo.
Grupos locales de rock experimental, reggae, blues y ska punk recurren a instrumentos no convencionales como el violín, la flauta traversa y el trombón. Así otorgan brillo y color a sus melodías.
Violín eléctrico, una nueva alternativa
Wu trabaja con grupos modernos, como Dokma (rock experimental), Juke Band Experience (blues y rock), Campanellas (rock) y otros.
Para el joven, tocar el violín eléctrico significa “amplificar el sonido del violín tradicional, para poder tocar en un conjunto de mayor dimensión”.
Este peculiar instrumento, así como la guitarra, también tiene la opción de añadir efectos sonoros mediante un pedal de pie. “Entre los efectos que pueden colocarse están la distorsión, el delay (control del eco), octavadores (agudo o bajo), chorus (sensación acuática) y simulación de preamplificadores”, destaca el artista.
Sobre la construcción física del nuevo violín, Wu manifiesta que es muy distinta a la del clásico. “Con el violín tradicional uno siente más la vibración sonora. En cambio, el sonido del eléctrico varía en cuanto al brillo y la sensación melódica, lo que, a su vez, se ve afectado por la ecualización del equipo al cual se conecte”, argumenta.