viernes, 4 de abril de 2008

Acerca de la Alfabetización digital

SERIE: Blog de Comunicación y Educación - Artículo Nº 1

Paul Gilster, en su libro “alfabetización digital”, define dicho término como “la capacidad de comprender y usar la información en múltiples formatos, y de fuentes varias cuando se presenta a través de ordenadores”. Aclara además que, no se trata solamente de leer, sino de comprender y de “pensar críticamente”, y que la alfabetización digital tiene más que ver con el dominio de las ideas que con el dominio del teclado.

El mencionado autor menciona la importancia de poseer una “competencia de evaluación del contenido y de pensamiento critico sobre la información”, porque esta competencia es “más esencial, más significativa, y primordial”. De lo contrario, “las demás destrezas caerán en saco roto, y que todavía sigue siendo decisiva”.

Gilster considera otra competencia de relevancia. Ésta se refiere a la habilidad de manejar información dinámica y no secuencial. Esto significa que no hace falta ser un programador para ser un buen operador de una computadora, sino que la alfabetización digital “se refiere a una forma de leer y comprender la información diferente de lo que hacemos cuando leemos un libro o un periódico. Las diferencias son inherentes al medio mismo, y la alfabetización incluye su dominio”.

La alfabetización digital no se centra únicamente en la simple “adquisición de destrezas necesarias para el uso de las herramientas”.

Gilster sugiere la existencia de cuatro competencias centrales en la alfabetización digital, con independencia de los cambios tecnológicos:

1. Construcción de conocimiento.
2. Búsqueda en Internet
3. Navegación por hipertexto
4. Evaluación del contenido.

Alfabetización digital no debe confundirse con alfabetización para Internet. Aunque el enfoque de Gilster apunta en demasía hacia la capacitación del uso de Internet, este no debe ser el fin último de la alfabetización digital.

Sin embargo, la Realidad Nacional Paraguaya muestra otro contexto en comparación con el que menciona Gilster. Según los datos oficiales, los números que se manejan en cuanto a la relación de personas por tenencia de computadora es bastante bajo, si se considera que la población paraguaya está constituida de 5.800.000 personas (según datos del 2005). Por ello, es de referenciar que solo el 6,4 % de los paraguayos (373.000 personas) tiene computadora, mientras que un ínfimo porcentaje de 1,4 (81.700 personas) tiene computadoras con conexión a Internet.
Entonces, las competencias en cuando a la alfabetización digital giran en torno a otras temáticas y habilidades específicas en el Paraguay.

Según Alfonso Gutiérrez Martín, en su libro “Alfabetización digital, algo más que ratones y teclas”, la alfabetización digital debería entenderse como una gran dimensión del ser humano, es decir, “como un proceso que es parte integral de la interacción social a través de la cual el individuo va desarrollando su personalidad”. Añade además que, la alfabetización digital es “parte integrante de una alfabetización múltiple, en la que la dimensión informacional o lingüística, tal vez la más inmediata, va acompañada de la dimensión personal y social, de una alfabetización moral y social”.

Lo dicho por Gilster nos sirve como meta en lo referente a competencias terminales, luego de un largo proceso de aprendizaje de competencias previas y básicas. El pensamiento crítico debe ser uno de los fines más importante de la educación. Por supuesto, uno de los fines últimos de la educación, no solo de la alfabetización, debe ser la formación integral del ser humano en todas sus facetas.

Es más acertada la idea de Gutierrez en cuanto a sus concepciones de la alfabetización digital. Pero recién a largo plazo, en la realidad paraguaya se sentirán los vínculos sociales que se puedan generar a partir del manejo de destrezas informáticas básicas, que podría darse como implícita en el futuro, pero en el presente todavía no. Es decir, la alfabetización digital en Paraguay no puede darse por sentado ni mucho menos por descontado. O sea, debe reconocerse explícitamente que la gran población paraguaya no tiene ni los conocimientos previos o básicos, y menos aún, las competencias básicas en cuanto a informática se refiere.

La alfabetización digital recién comienza en Paraguay. Nuestra realidad nos demuestra que, gran parte de la población no termina la Educación Escolar Básica, ni menos aún la Educación Media, y ni hablar de la Universidad. Y todo ello, sin contar que existe un ínfimo porcentaje de individuos que tienen acceso a una computadora, y si se tiene Internet, ya es un verdadero lujo en el país.
Es importante que se apueste por la educación y por la alfabetización en general en el Paraguay, y de la cual no solo debe ser responsable el gobierno. También es de loar las iniciativas privadas que creen todavía, aún ante el panorama tan sombrío como el de nuestro país, que la verdadera educación, y por qué no, la alfabetización digital sea posible en Paraguay.

Lic. Sergio A. Noé Ritter
Asunción, Paraguay – 28 de noviembre de 2007

miércoles, 12 de marzo de 2008

La atención del televidente

Las técnicas de persuasión son tan antiguas como la retórica que practicaba Aristóteles en Grecia. Y los mensajes de las publicidades no se sustraen del todo de la lógica propuesta desde antaño por este filósofo. Aunque de modo más moderno, sofisticado, frío y matemáticamente calculado, la creatividad toma cuerpo por medio de las modernas técnicas del márketing y de la producción publicitaria. Y esto es algo que se ve también en nuestra televisión. Las actuales publicidades audiovisuales generan mensajes atractivos, seductores, humorísticos y creativos.
Si bien, todo es con el fin de arrancar la expectativa de los consumidores, el fenómeno también contribuye al enriquecimiento del lenguaje en la producción de la pantalla chica. Ojalá que nuestra publicidad en tevé vaya ganando cada vez más en calidad y creatividad, para beneficio de todos, puesto que ella, como producto cultural, podría ser considerada una nueva manifestación artística para la televisión del siglo XXI.

Los reality show tiñen la televisión

El reality show es un género televisivo nuevo en comparación a otros. Puede estimarse que sus inicios se remontan a filmaciones realizadas por aficionados, pero hoy día amenazan con acaparar varios canales.
Muchos atribuyen sus inicios al populoso Big Brother (Gran Hermano) creado en 1997 por el holandés John de Mol, y que se inspiró en el programa The Real World de la MTV emitido en 1992. A partir de entonces, muchas productoras a nivel mundial tomaron su ejemplo y lo llevaron a sus países, aportando sus condimentos localistas. Esta modalidad visual, como muchos la conocen, se caracteriza por documentar –a través de las cámaras– situaciones espontáneas y de la vida real de personajes de carne y hueso. La llamada telerrealidad generó un impacto a nivel mercantil y de audiencia. La prestigiosa MTV, que en la década de los ochenta poseía un gran porcentaje de videoclips, comenzó a migrar a este estilo televisivo. Lastimosamente, en nuestro país los intentos de simular un reality show salieron pésimos.

Los talks show de la televisión

El talk show es un género televisivo en el que se presentan entrevistas o debates sobre ciertos temas.
Dentro de este formato pueden encasillarse los programas de "Laura en América" y "Cristina, edición especial". Ambas producciones muestran a la audiencia a personas con problemas de distintos tipos. Estas emisiones se dedican a explotar la miseria humana, procurando degradar la dignidad de las personas hasta el máximo, para así lograr un mayor rating.
El programa de la peruana Laura es bastante violento, polémico y sensacionalista, en el que sin asco se exhiben los dramas íntimos de familias sumidas en casos de maltratos, abusos, engaños, entre otros.
Aunque la latina Cristina ofrece más de lo mismo, trata de ser más delicada y suave en el trato con sus invitados. Este espacio cuenta con especialistas que brindan a la teleaudiencia sus acertadas intervenciones, enriqueciendo –un poco más– este desgastado y explotado estilo.

Un espacio muy educativo

El espacio denominado Medicina del Nuevo Milenio se trata de una interesante propuesta educativa emitida por Unicanal (canal de cable paraguayo).
La conducción del programa está a cargo de Eduardo T. Vidal, quien en cada entrega presenta a entrevistados del mundo de la salud. Los mismos hablan de sus temas con solvencia y profesionalismo, ya que son médicos especialistas.
El espacio, que fue declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación y Cultura, es uno de los únicos de este género en el país. Su contenido realmente es positivo ya que ofrece la más variada información sobre patologías comunes y especiales, además de recomendaciones sobre nutrición, prácticas deportivas y cuidados del cuerpo. Lo único que se le puede objetar es que utiliza una jerga médica, un lenguaje muy técnico que en ocasiones resulta un poco rebuscado para la teleaudiencia. Se trata de un aspecto pendiente y muy importante que debe ser considerado por la producción.